5 razones por las que tu abogado debería ofrecerte un psicólogo

¿Sientes que un procedimiento judicial te está llevando a la locura? ¿Aunque hayas ganado el juicio te sigues sintiendo mal? Está claro que ganar la batalla legal no es suficiente ¿Quieres saber por qué? Aquí te ofrecemos 5 motivos por los que en Castro In Law creemos que en caso de que estés envuelto en un problema legal puede beneficiarte disponer de un psicólogo.

 

  1. Los conflictos siempre envuelven emociones

 

¿Qué hace un abogado? Desde mi punto de vista, éste trata de resolver conflictos que las partes no han sabido resolver por sí mismas. Claro que ésa es mi visión, si le preguntas a otro abogado te puede responder cosas como “defender los intereses de mi cliente”. Creo que la diferencia de visión es abismal, pero hay una cosa que es innegable, tanto estos abogados como yo tratan con un conflicto. Y una cosa está clara: si existe conflicto es porque existe emoción.

Si no existieran las emociones yo no me alteraría ni sentiría impotencia si me estafan. Pero tampoco yo sería estafada si la otra persona no tuviera ninguna emoción que lo moviera hacerlo. En realidad, todo el mundo encuentra justificación mental y emocional para hacer lo que hace.

Ser abogado e ignorar esto es pretender ser un mercenario-robot de la legalidad y del derecho.

 

  1. La justicia no siempre se encuentra en los tribunales

 

Hay muchas razones por las que una persona acude a los tribunales, los motivos son bastante variopintos y van desde la venganza o el orgullo hasta la justicia.

El problema es que nuestra noción de justicia no tiene por qué coincidir con la noción de justicia de la ley o con lo reflejado en el derecho.

Tanto el derecho como las pruebas son interpretables, es por ello que existen unas personas encargadas de realizar este cometido: los jueces.

Y aquí es cuando  entra en juego la objetividad ¿Debe ser un juez objetivo? Sí, ¿Puede ser un Juez objetivo? No. Y esto no es ni bueno ni malo, esto simplemente es así.

El juez o la jueza de turno -por suerte para ti-, no es un robot y por mucho que intente aplicar sobriamente la ley e intente hacer las interpretaciones más objetivas posibles, muchas veces no lo conseguirá. Eso sí, lo hará lo mejor que sabe y puede con los conocimientos y medios que tiene a su alcance.

No pretende esto ser una crítica voraz a los jueces, al contrario, lo que intento es reconocer su humanidad. Los humanos somos seres racionales, pero también emocionales y falibles.

 

Permite a los jueces que sean tan humanos como tú.

 

A veces conseguiremos la ansiada justicia en el derecho. Sin embargo es importante saber que existen otras vías para conseguir justicia que no pasan necesariamente por los tribunales, tales como la negociación, la mediación o los arbitrajes en equidad.

 

  1. Ganar un juicio no te proporciona automáticamente paz

 

Puede que sí y puede que no, para algunos ganar un juicio supone automáticamente la redención de todo sentimiento negativo y la persona descansa y duerme a pierna suelta, sin embargo la mayoría de las veces, como bien apunta nuestro psicólogo colaborador Rubén, de Vive de Verdad en esta entrada, aunque la sentencia sea estimatoria, existe una parte dentro de la persona que no resulta igual de compensada, llegando incluso a sentir una especie de vacío emocional.

De los cinco motivos que aquí enumero considero que este quizás sea el más potente a la hora de argumentar el porqué de la necesidad de proporcionar un psicólogo que acompañe a la persona en ciertos procedimientos judiciales.

 

  1. Si no aprendes la lección, repetirás el mismo conflicto cíclicamente durante toda tu vida

 

Estoy plenamente convencida de que cada situación que se nos presenta en la vida trae consigo una lección, porque la vida no pasa, tú pasas por la vida. ¿Esto quiere decir que todo lo que te ocurra es culpa tuya? No. Para empezar no me gusta la palabra culpa, prefiero emplear responsabilidad, y para continuar, no, no eres el responsable de tu dolor.

A veces hacemos daño y otras veces son los demás los que nos lo hacen a nosotros. Cuando somos nosotros los que sufrimos a menudo nos preguntamos cómo es que nos hemos visto envueltos en esa situación. Esto es porque siempre hay una parte de responsabilidad y una lección que aprender sobre nosotros mismos, y sobre los pensamientos o creencias que nos han llevado a tomar ciertas decisiones.

Te pongo un ejemplo, por mucho que una sentencia aparte a un maltratador de una mujer maltratada, es más que probable que a la víctima se le repita esta situación en el futuro. Aunque sea la mujer la “ganadora” del juicio, no se sentirá compensada a nivel emocional, ya que para ello no le bastará con ganar un  procedimiento jurídico, sino que también le hará falta un proceso que le haga empoderarse y estar preparada ante otros futuros posibles maltratadores que se crucen en su camino.

 

  1. A veces los abogados no desean que tomes tus propias decisiones

 

Comienzo la frase con “a veces” porque no quiero ofender a ninguno de mis compañeros, ya que existe gente muy profesional y humana en esta profesión, pero me veo en la obligación de tener que mencionar este punto.

Por desgracia he tenido la ocasión de ver demasiadas veces cómo un abogado no le proporciona información a su cliente, o directamente le manipula para que éste no tome ciertas decisiones que le perjudican como abogado. Por ejemplo, desaconsejar una mediación cuando le es más lucrativa la vía judicial o a la inversa.

Un abogado debe aconsejar a su cliente aquello que es mejor para él a nivel jurídico, está claro, pero siempre pensando en el cliente.

Es más, hay veces que los clientes se empeñan en tomar decisiones que nosotros creemos que no son las adecuadas. Aquí en muchas ocasiones nos cabreamos y entra en acción nuestro ego jurista cabreado, que nos hace pensar cosas como “el profesional soy yo y no él”, ahora tengo que cambiarlo todo otra vez” o “si le hago caso, luego se pierde y me como yo la bronca”.

Son pensamientos totalmente naturales, pero como abogados tenemos que aceptar que las personas tienen la capacidad de tomar sus propias decisiones, aun cuando no estemos de acuerdo. Los clientes no son niños y no debemos tratarles desde el paternalismo, ya que ser adulto supone hacerse responsable de lo que se decida, siempre que se les asesore correctamente.

 

En conclusión,

 

La realidad es que, por mucho que me apasione la psicología, estudie mediación o le ponga empatía y cariño a la persona que tengo delante, hay procedimientos judiciales que son especialmente duros y que acaban arrastrando a la persona emocionalmente hasta el punto de no poder dirigir su vida de una forma funcional, pudiendo llegar incluso a desarrollar patologías graves.

Para estas personas, yo valgo a nivel legal pero no a nivel psicológico; porque una cosa es ser autodidacta y otra cosa es tener competencias clínicas de las que dispone un psicólogo. Es por ello que para las personas que lo necesiten, Castro In Law cuenta con psicólogos profesionales como Laura Fernández, psicóloga afincada en Bélgica y Rubén Montreal de Vive de Verdadpsicólogo afincado en España.

Ambos, desde mi punto de vista, tienen un enfoque de la psicología muy pragmático, es decir, no sólo miran al pasado para analizar patrones de conductas, sino que son capaces de proporcionarte las herramientas necesarias para tomar las riendas de tu vida y mirar hacia tu futuro construyendo desde el momento presente.

 

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(2 Comentarios)

  • alex

    Estimado Sr quería saber cuánto me puede costar la defensa contra un psicólogo publico que hace mala práctica. Llevo veinte años medicandome y no me curo. Llame de 19.00h a 19.30h. al 698399528 gracias

  • karina

    Los psicologos no curan a nadie yo fui un tiempo y estoy peor asi que lo deje.

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