Se ponía agresivo pero pensé que teníamos que adaptarnos

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A raíz del post anterior en el que hablábamos de la manipulación en el contexto de pareja una de nuestras lectoras quiso darnos su testimonio de manipulación y maltrato para que la publicásemos en nuestro blog. Nos parece que nada de lo que nosotras escribamos va a reflejar mejor la realidad como un testimonio en primera persona. Ante todo agradecer a esta persona, la cual mantendremos en el anonimato por su seguridad, por la confianza depositada y por querer ayudar a otras mujeres en esta situación a ver que hay luz al final del túnel. 

 

Los inicios del maltrato, la adaptación a lo inaceptable.

 

“Llevo once años casada. Desde muy pronto mi marido sacó un pronto un tanto agresivo, pero pensé que teníamos que adaptarnos el uno al otro…al fin y al cabo yo también tenía carácter. Al año de estar casados nos mudamos a a un país extranjero, allí me pegó por primera vez. Yo estaba dispuesta a coger mi maleta y volverme a España, pero me pidió perdón, y me dijo que no volvería a pasar. Por supuesto, lo creí y aunque siempre tuvo un carácter un poco “tremendo”, fui lidiando la situación y lo achaqué al cambio de país, de circunstancias etc.

 

A los tres años de casados me quedé embarazada, y aunque habían habido gritos (que llegué a normalizar) e imposiciones, en ese momento pensé que el embarazo cambiaría mucho las cosas y  que todo iría mejor.

 

Comenzó a gritar cada vez más, y en uno de sus arranques partió un portátil por la mitad. Ahí ya ví que ahora la rueda comenzaba a ir en el sentido de que se enfadaba, gritaba y tiraba y rompía cosas.

 

La caída al pozo oscuro y sin final.

 

Los años fueron pasando entre gritos, acusaciones de no ser una buena esposa, ni una buena madre y sentirme cada vez peor conmigo misma, más inútil y a intentar lidiar las situaciones para que sus enfados no llegasen a el lanzamiento de cosas y he llegado a pedir perdón hasta por cosas que no he hecho sólo para que se calmase.

 

Siempre que se enfada la culpa es mía; porque hablo muy alto, porque no le hablo con el respeto que merece, porque no valoro que él trae el dinero a casa y él se desloma por  nosotras, porque no estoy sonriendo, porque no hablo… por cualquier cosa que a él no le parezca correcta.

 

La de gritos, amenazas de matarme, de pegarme una paliza, y la rotura de cosas que he aguantado hasta que le dije que pidiese ayuda a un psicólogo. Le busqué yo el centro y fue… pero claro, si no eres sincero con el psicólogo y le cuentas tu película sólo como a ti te parece, y no cuentas la verdad, entonces no sirve de nada, porque el psicólogo te dirá que eres una persona de lo más normal y que todo el mundo se enfada de vez en cuando.

 

Yo con el transcurrir del tiempo me fui sumiendo en una depresión y estuve a punto de suicidarme dos veces. Me sentía pequeña e inútil. ¿A dónde iba a ir con mi edad? (Voy a cumplir 48 años). Quién iba a querer estar conmigo con “lo mala persona que soy” y todas esas cosas que nos hunden moralmente cuando estás en una situación abusiva.

 

La luz que asoma cuando desde el fondo del pozo, miras hacia arriba

 

Cuando estuve a punto de suicidarme pedí ayuda. Lo primero que me dijo él es que a ver qué contaba, que fuese con cuidado porque en el país en el que vivíamos (Europeo por cierto) quitan la custodia de tus hijos (y todos tus derechos sobre el niño) a la primera de cambio, y porque las cosas de casa se resuelven en casa. Eso me tenía traumatizada y yo no acababa de contarle a la psicóloga todo lo que pasaba…. Hasta que al final no pude más, y tuve que soltarlo todo porque me ahogaba. La psicóloga en ningún momento quiso imponerme su criterio, y de hecho, hizo algo que no debería haber hecho y que es el haber puesto en conocimiento de la policía todo lo que pasaba…. aunque yo pedí que no lo hiciese.

 

Me costó mucho decidirme por el divorcio. Porque ¿A dónde iba a ir? Me iba a quedar en la calle, en un país extranjero, con un idioma que no domino, sin trabajo, etc, además, él me había amenazado con quitarme a la niña y que no la vería.Pero poco a poco, con la ayuda de la psicóloga, he ido recuperando mi autoestima. Me puso en contacto con una asociación de mujeres que me está ayudando: me han puesto en lista de espera para entrar en una casa de mujeres (no he entrado de urgencia porque no me pega habitualmente y yo no he denunciado a la policía)…. Y he decidido que no quería vivir en un entorno violento nunca más.

 

Desde que sabe que la psicóloga está al corriente de todo y que además está la asociación de mujeres, está jugando la estrategia de “portarse bien”.Ser comprensivo, intentar no gritar, etc.

 

Primero utilizó la técnica de la amenaza: te vas a quedar en la calle, de qué vas a vivir, etc…. Luego vino la fase de: eres una egoísta que va a destrozar la vida de una niña que no tiene la culpa de nada, porque no tienes ninguna razón para pedir el divorcio…. Sólo quieres vivir la vida loca sin pensar en los demás…. Luego vino la fase de: esto me va a costar mucho dinero, y me van a quitar ayudas y tu hija no va a tener las cosas que tiene ahora. Como eso tampoco ha funcionado, ahora está en la fase de buen rollito, comprensivo y dice que acepta mi decisión, pero cada día intentando que cambie de parecer y diciéndome que pondrá una excusa a sus padres para que yo quede “como la buena” delante de ellos.

 

A todo esto también ha manipulado siempre a la niña para que quiera estar siempre con él, y mi hija es totalmente diferente conmigo cuando estamos los tres, y cuando estamos las dos solas. Cuando estamos todos juntos mi hija casi ni me habla, ni se dirige a mí…. cuando estamos ella y yo solas cambia totalmente.

 

Los pasos hacia la libertad

 

Esta es un poco mi historia. Ahora estoy intentando ser fuerte para no doblarme porque sé que él no va a cambiar. Lo he intentado todo, pero la última vez que me pegó me quedé en tal estado de shock emocional que algo se rompió definitivamente y aunque lo he intentado por mi hija, no ha sido posible repararlo…. Y ahora estoy en un punto que tampoco quiero.

 

Necesito ser libre, vivir tranquila sin que me salte el corazón en el pecho cada vez que oigo las llaves en la puerta.

 

….

 

 

Esperamos que este testimonio pueda ayudaros a tomar una decisión, si necesitas ayuda, contactar con un abogado, psicólogo o con la persona de la historia  puedes hacerlo en el siguiente formulario . También puedes simplemente dejarnos tu testimonio para que lo compartamos en nuestras redes de forma anónima. Desde aquí os mandamos un abrazo muy fuerte y de hermandad.

 

Y ya no tenía miedo.

La valiente vencía al cobarde.

La maltratada vencía al maltratador

 

 

Photo by Christopher Campbell on Unsplash

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