Me han citado como testigo en un juicio ¿Tengo obligación de ir?

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Me han citado como testigo en un juicio. ¿No sabes si ir? ¿Si decir la verdad? ¿Si no quieres ir? Aquí te exponemos brevemente en qué consiste tu declaración y qué pasa si no quieres ir.

Puntos clave

La prueba testifical es de las pruebas más importantes que existen en nuestro ordenamiento jurídico. Permite demostrar la inocencia de una persona o su culpabilidad.

Un testigo, antes de declarar jura o promete decir la verdad, por lo que no puedes mentir. (O poder puedes pero tiene consecuencias si de las actuaciones se descubre que lo has hecho).

Tal importancia tiene que nuestro código penal establece la obligación de declarar bajo pena de multa de 200 € a 5.000 € y persecución de delito de obstrucción a la justicia con pena de prisión de 3 a 6 meses según la importancia de la declaración o si se ha mentido.

Otra visión

Puede ser que no te pillen nunca, o si, las consecuencias son esas, la que avisa no es traidora. Pero más allá de las consecuencias jurídicas, te plantearía que fueses a declarar por un motivo bien diferente.
Porque una cosa es ser testigo y otra ser testimonio. A nivel ético, ser testimonio significa honrar a la verdad, a la integridad, a la justicia. Ser fuerte y sobreponerse al miedo de las posibles consecuencias.

Superar el “yo no quiero problemas” pues esa expresión no expresa tu necesidad de paz, sino que manifiesta tu profundo miedo cuando lo que nos debería de dar miedo es faltar a la verdad y a lo que en nuestro fuero interno sabemos que es de justicia.

Porque uno lo sabe. Siempre lo sabe.

Pero bueno, al fin y al cabo somos libres. Y en esa libertad algún día puede que los demás tampoco presten su testimonio para dar fe de nuestra verdad. Todo acto tiene sus consecuencias. Jurídicas o no.

Al final la verdad siempre gana.

Ilustración : Erika Kuhn

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Cómo probar el acoso sexual en el trabajo

El acoso sexual laboral en España

El acoso sexual en el trabajo es un tema doblemente grave para las mujeres, ya que no solamente afecta a la indemnidad sexual de la mujer y a su libertad sexual, sino también a su derecho a sentirse segura en su entorno de trabajo,

Para conseguir una condena por delito acoso sexual en España es necesario:

  1. Que se soliciten favores de naturaleza sexual
  2. Que se produzca en el ambiente de trabajo
  3. Que se produzca un trato humillante

La prueba del acoso

Como siempre el problema es la prueba en juicio. Ya que de nada nos sirve una palabra frente a la otra en un juzgado (el acosador ya se habrá asegurado de no hacerlo públicamente), Las empresas tienen (o al menos deben tener) un protocolo a activar en caso de que una trabajadora denuncie el acoso en el seno de una empresa. Normalmente y por experiencia, estos protocolos no sirven de mucho.

Si crees que estás siendo víctima de delito de acoso sexual ponte en contacto con nosotras antes de denunciarlo en la propia empresa, ya que una vez denunciado el asunto públicamente resulta muy difícil recabar pruebas.

 

En cualquier caso, recuerda:

 

  • Guarda todo lo que se haya dicho por escrito
  • Las grabaciones en las que tú eres parte de la conversación y la otra parte confiesa o comete un delito son válidas como prueba en juicio
  • Intenta que alguien sea testigos de los hechos aunque sea de forma indirecta.

 

Lo importante es defenderse

De todas formas, nosotras siempre abogamos porque lo importante no es ganar o perder, lo importante no es obtener una sentencia condenatoria, lo importante es, en todo caso, tener la sensación de haberse defendido, independientemente del resultado del procedimiento, si tú te expresas, buscas ayuda y defiendes lo que te parece justo y adecuado para ti, tendrás la sensación de haberte defendido.

Sí, sabemos que es duro el proceso de ponerse en el foco de todas las miradas y comentarios de la empresa, sabemos que es difícil mirar al acosador después. Pero más duro es quedarse toda la vida con la sensación de indefensión agarrada en el cuerpo.

 

Más sobre el delito de acoso sexual, historia, legislación, otros países y reflexiones en este video.

Violaciones mediatizadas ¿Debe la sentencia de la manada dar ejemplo?

Violaciones mediatizadas ¿Debe la sentencia de la manada dar ejemplo?

La manada es el último caso judicial en materia de género que ha sido mediatizado y que está teniendo en vilo a toda España.

A pesar de que el derecho es un arma muy potente en los procesos de transformación social (aunque no la única), las sentencias no deberían convertirse en una forma de dar un mensaje a una sociedad.

la manada sentencia ejemplo

 

Las sentencias son decisiones judiciales tomadas en base a la aplicación y a la interpretación del derecho, y por lo tanto cumplen un papel fundamental en dicha transformación, pero en ningún caso una sentencia debería ser un arma arrojadiza de contenido ejemplificador o disuasorio.

Sin embargo cuando un caso se mediatiza en eso es en lo que se convierten. La sentencia resultante de un caso mediatizado quizás sea uno de los mensajes más poderosos que el status quo puede darle a la sociedad.

 

En el caso de la manada, e independientemente de lo que sucediese durante la madrugada de San Fermín, el mensaje a las mujeres es claro; si el Juez no condena a los acusados considerando que las relaciones sexuales fueron consentidas, se estaría condenando socialmente a todas las mujeres violadas, ya sea a morir para poder aportar la prueba definitiva que demuestre que han resistido hasta el final, o al silencio, a no recurrir a la justicia, a la vergüenza, a la clandestinidad, a la culpabilización más atroz.

Por otro lado el mensaje que se le lanzaría a los hombres que potencialmente podrían cometer una violación también es claro: estáis protegidos ante la ley y podéis abusar de la presunción de inocencia en vuestro discurso, ya sea negándolo cínicamente o aprovechando la falta de pruebas de violencia física. Es muy complicado que se os condene, porque eso no es una violación, una violación es otra cosa.

El peligro de mediatizar

Mediatizar un caso es muy peligroso, ya que el mensaje que se lanza es independiente de los hechos alegados; sean estos verdaderos o no el mensaje será el mismo. Sin embargo cuando el estado no atiende a la realidad social o a las demandas de los ciudadanos en sus procesos legislativos este peligroso proceso de mediatización se convierte en necesario.

A lo largo de la historia del derecho nos encontramos con numerosas sentencias que han propiciado posteriores cambios legales. En todos estos supuestos los casos fueron mediatizados previamente. ¿Que un estado de derecho no debería funcionar así? Pues no, la verdad es que no, pero el estado de derecho no es como nos lo habían contado en los libros de texto. En un mundo cada vez más liberalizado y más controlado por los medios de comunicación el estado de derecho se revela cada vez más como un sistema de difícil de entender, defender y mantener.

En materia de género y agresiones sexuales es particularmente cierto que los cambios legales necesarios se dan dado gracias a la mediatización por parte del movimiento feminista de casos sometidos a una injusticia institucional sangrante. Esta mediatización no solo propicia cambios legales sino también la apertura comunicativa necesaria para que las mujeres denuncien las violencias a las que están sometidas.

El juicio de Aix en Provence

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Un caso emblemático que sirve para ilustrar esta dinámica de una manera adecuada es el juicio francés conocido como El juicio de Aix en Provence. Una noche del verano de 1974, Anne Tonglet y Araceli Castellano fueron violadas y torturadas por tres hombres mientras acampaban en Marsella.

En un primer momento, tras una instrucción meramente parcial basada en la dudosa moralidad de las chicas por el hecho de ser homosexuales, el caso es reenviado al tribunal correccional por no constituir delito de violación, siendo los hechos calificados como “simples heridas”. No existían, según la jueza de instrucción, suficientes pruebas que determinasen que Anne y Araceli no habían prestado su consentimiento a mantener relaciones sexuales con los tres acusados.

Las víctimas rechazan esta decisión y contactan con Gisèle Halimi, abogada y feminista reconocida por haber defendido la causa del aborto de una menor víctima de una violación en el caso Bonigny (caso que, por cierto, también propició un cambio legal:la despenalización del aborto). En 1978 se consigue que el caso sea aceptado por la Cour d’Assises, tribunal penal francés que juzga los hechos constitutivos de delito y por tanto competente en casos de violación.

El juicio no está exento de polémica y la reacción de la sociedad no es muy diferente a la que existe actualmente: culpabilización de la víctima, cuestionamiento continuo de su testimonio y dudosidad sobre la prestación del consentimiento. Los medios cubrieron el juicio y todas las manifestaciones feministas que se generaron alrededor de él.

Finalmente las corte condena a uno de los acusados a 6 años de cárcel y a 4 años a los dos cómplices.

Este caso supuso una toma de conciencia por parte de la sociedad francesa sobre la gravedad de la violación, propiciando que en 1980 la violación se convierta en un delito penado con 15 años de prisión. Todavía hoy Anne Tonglet reclama la supresión del concepto de consentimiento en el código penal, ya que se obliga a la víctima a probar su no consentimiento, como si ceder a la presión para no morir significase consentir pasivamente.

Una justicia para todas

Es evidente que una condena no va a revertir los daños psicológicos que han sufrido las mujeres violadas, pero al menos no las condenará a los daños que produce la negación del propio horror, al dolor de saber que la sociedad no protege su integridad física ni moral.

Peligrosos o no estos juicios no son solo juicios donde se protegen los derecho de las víctimas, son juicios que protegen el derecho de todas las mujeres del mundo a ser dueñas de su propia sexualidad y afectividad.

 

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Artículo publicado en Tribuna Feminista

Leer más sobre violencia femenina en el blog : Se ponía agresivo, pero pensé que teníamos que adaptarnos.

Me han quitado a mis hijos, resolución de desamparo.

Me han quitado a mi hijaSorprende que uno de los resultados más buscados de google sea Me han quitado a mi hijo” y sorprende aún más cuando si te paras a abrir enlaces, te das cuenta de que la mayoría de las veces, no es por una resolución judicial, sino a través de la administración pública. Sin que lo diga un Juez.

A día de hoy cualquier funcionario técnico puede resolver administrativamente que se aparte de forma inmediata a un menor de su familia sin intervención de juez o fiscal.

 

Resolución de desamparo, qué es, qué se puede hacer.

 

A esta decisión de la administración pública se le llama resolución de desamparo y se ejecuta de forma automática en contra de los derechos fundamentales de los niños y sus familias.

 

Esta situación de desamparo la declara la administración sin que las razones sean probadas o de peso, basándose la mayoría de los casos en informes de servicios sociales basados en supuestas declaraciones del menor, profesores o terceros. Tras esta resolución acude la policía a la casa a llevarse al  menor.

 

me han quitado a mis hijosDurante el tiempo que dure el procedimiento judicial quedará suspendida la patria potestad, ostentando la misma la administración y pasando el menor a un centro de menores.

 

Esta resolución puede recurrirse en vía administrativa y vía judicial, también puede solicitarse la suspensión pasado un tiempo, 

 

El interés superior del menor

 

En teoría, esto se hace pensando en “El interés superior del menor“, frase repetida hasta la saciedad y el hastío por las administraciones y que la mayoría de los casos su definición queda al arbitrio de los adultos según consideren una conducta más o menos condenada socialmente sin pensar en su contexto.

 

Se habla mucho de por qué un hombre puede dormir en comisaría sin que lo ordene un juez para proteger a una posible víctima de violencia de género, sin embargo, nadie clama al cielo porque un menor pueda estar años en un centro de menores a la espera de que un juez diga si efectivamente hay pruebas suficientes para retirar a un padre o a una madre la guarda y custodia de su hijo o hija.

 

Ojo, esto no un alegato que pretenda eliminar las medidas de protección a la parte de la población más vulnerable o desprotegida. Esto no se trata de pensar en la presunción de inocencia de los maridos o los padres. Se trata de los derechos y garantías de las víctimas.

 

Resulta lícito y deseable intentar proteger a un un menor de un posible abuso, lo que no resulta de ningún modo deseable es que esta decisión sea la tome un técnico administrativo y no un juez sin oir al menor.  Cuando se denuncia a la administración por posibles delitos de prevaricación, casi ningún Juez quiere “meterle mano” a este delito. No queriendo aplicar los convenios internacionales de derechos de los menores ratificados por España, o la misma Constitución Española.

 

El negocio del dolor

 

La administración pública obtiene una subvención por cada menor desamparado ingresado en un centro de menores y si observamos las condiciones de los centros, uno puede preguntarse ¿Dónde va ese dinero? Porque a menudo esas instituciones son de gestión privada ¿Dónde van los bebes de menores nacidos en  instituciones púbicas? Los menores son adoptados, y son adoptados por “familias de bien” que ya sabemos que adoptar en este país no es fácil.

 

centro de menoresPorque, a quién le interesa lo que tenga que decir una menor que ha dado positivo en un test de drogadicción? ¿A quién le interesa lo que diga la madre desahuciada que no puede ocuparse de su hija como le gustaría porque tiene que trabajar en el bar todo el santo día por un sueldo miserable? Según la administración ese menor estará mejor en un centro de menores o con una familia de bien, lo cual nos suena a tiempos pasados muy oscuros que nos parecen demasiado lejanos pero que en realidad no lo son.

 

 

A día de hoy existen miles de personas que en democracia afirman que la administración le ha quitado a sus hijos mientras la sociedad dice “pues por algo será”.

 

Una cuestión de derechos humanos y del estado de derecho.

 

Haya sido por algo o no, haya motivos para hacerlo o no, la decisión de arrancar a un hijo de los brazos de una madre no se debería en ningún caso tomar de un día para otro, sin previo aviso, por un técnico de la administración. En ningún caso un menor debería estar en las condiciones en la que se encuentran los centros de menores donde no se puede garantizar los derechos de esos niños y niñas por una supuesta falta de medios pero que sus servicios están externalizados en empresas privadas o fundaciones.

 

¿Dónde se nos garantiza a las madres y padres el estado de derecho? El resentimiento y la ira de esos niños luego la pagaremos como sociedad cuando sean adultos. Ningún dolor en el mundo se asemeja al dolor de esas madres y padres que tratan de convencer a tu hijo de que todo lo que está pasando acabará y de que todo está siendo una pesadilla.

 

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Cómo divorciarse sin dolor, 4 pasos

Vamos a ser honestos, uno no puede divorciarse sin dolor. Uno lo que puede es intentar no caer en pensamientos destructivos. Pero el dolor está ahí, y tienes que vivirlo. Da igual lo que hagas para escapar de él. No hay fórmulas mágicas.

 

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Pero supongo que si estás aquí es porque estás buscando la forma de divorciarte sin dolor. La mala noticia es que eso no es posible. La buena noticia es que puede doler menos si lo haces con elegancia y cordura para no añadirle sufrimiento a una situación ya de por sí dolorosa.  

 

Un divorcio de mutuo acuerdo siempre será menos doloroso que un contencioso (para los legos en derecho, esto es ante un juzgado, especialmente cuando hay niños)

 

Pero para esto, hay que dejar de lado sentimientos como el miedo, el rencor, la culpa, la vergüenza o el resentimiento. Sí, lo sé, es más fácil decirlo que hacerlo. Sin embargo, lo que no te pediré nunca es que dejes de lado el dolor.  Y no te lo pediré sencillamente porque no podrías hacerlo ni aunque quisieras.

 

Tienes que entender, que es muy difícil negociar con sentimientos tan densos. Es por eso que las personas suelen recurrir a un abogado o a un mediador para que alguien imparcial y con formación intente poner un poco de cordura a la negociación entre personas que están sufriendo tanto. Entre tanto en Castro In Law queremos compartir contigo 4 -nada sencillos pero sí efectivos- pasos para echarte un cable en tu proceso.

 

Paso 1: No alimentar al monstruo

 

Lo que te puedo asegurar – y te aseguro- es que meterse en los juzgados para que un juez decida es una garantía de darle de comer al monstruo de los sentimientos horrorosos. Un ejemplo:

 

El abogado de la parte contraria redacta “La parte contraria no se hizo cargo de las necesidades básicas de los hijos de la pareja” a lo que la otra parte responde llena de ira en mi despacho:

“ESO ES MENTIRA CON TODO LO QUE YO HE HECHO POR ÉL/ELLA Y ASÍ ME LO AGRADECE”

 

Lo que es una simple estrategia del abogado de la parte contraria o el resultado del dolor de una persona que solo pretende vengarse, se convierte en ira y resentimiento para la contraparte. Y ahí es cuando ya entramos en un bucle del que es –casi- imposible salir. Porque de ese resentimiento nacerá una petición de mi cliente solicitándome entre llantos que haga LO QUE SEA, para quitarle la custodia a ese/esa malnacido/a.

 

¿Me seguís? A veces es verdad que uno quiere hacer las cosas bien pero el otro no da su brazo a torcer, en ese caso, y si no se puede hacer nada pues habrá que ir a los juzgados, pero que por ti no sea. No alimentes al monstruo porque te puedo asegurar que es insaciable.

 

Paso 2: No endoses responsabilidades

 

La gente se destruye hasta límites insospechados con tal de no aceptar la pérdida y no lidiar con su propio dolor, ya que parece que el dolor es menor cuando le echamos la culpa al otro. Lo que a corto plazo parece ser cierto porque te produce un punch de energía, a largo plazo no lo es y antes o después te acabarás dando cuenta de que es una trampa. Una vez leí que sentir rencor es como tomar veneno para que se muera el otro y creo que se esconde una gran verdad en esta frase. Por lo que he podido comprobar mucha gente prefiere morirse envenenado antes que asumir que le han abandonado y tomar responsabilidad sobre lo que hizo o dejó de hacer.

 

Afortunadamente también sé que existe otra manera de hacer las cosas.

Pero esta manera requiere madurez emocional y muy a menudo, una ayudita externa.

 

Paso 3: No tomes el dolor del otro como punto de referencia

 

Una de las cosas que más hace sufrir a la gente que nos pide ayuda es la sensación de que el otro está bien y que no le duele lo que ha sucedido. Se preguntan obsesiva y compulsivamente por qué su pareja actúa como si le diese igual. Es importante que entiendas que no tienes la capacidad de leer el pensamiento de tu pareja – aunque te gustaría –  y realmente no sabes si le da igual o si se está muriendo por dentro. Cada uno tiene su propio dolor y sus propias formas de afrontarlo o esconderlo.

 

Pero si te quedas más a gusto con una respuesta te diré que lo natural es que a tu pareja también le duela, a no ser que sea alguien que ha vivido la relación de forma distante y sin conectar realmente contigo. Si ha sido así, puede que te duela pensar esto. Y es normal. Pero tampoco sabes tú por el dolor que ha tenido que pasar la otra persona en su vida para haberse convertido en un muro inquebrantable de hierro, lo cual – dicho sea de paso- no es una excusa para que te de pena y te hagas responsable de salvar o ayudar a esa persona mientras tú sufres.

 

¿Que duele que una persona con la que has compartido vida, cuerpo, alma, secretos y sueños ahora parezca un completo desconocido? Pues sí, es desgarrador. Pero a más amor más dolor. ¿Te gustaría haber amado menos?  Piénsalo. bien, al final somos lo que amamos y no lo que nos han amado.

 

La cuestión es que, igual que nadie puede entender tu dolor, nadie puede entender el dolor de los demás. Tu dolor es solo tuyo, y su dolor es solo suyo. Solo tú sabes por lo que tú has pasado, y nadie sabe por lo que han pasado los demás ni cuánto dolor ha tenido una persona que esconder debajo de la alfombra para poder continuar. Nadie lo sabe y por eso nadie puedes juzgarles ni nadie puede juzgarte a ti. Ni siquiera un Juez.

 

Paso 4: Pide ayuda

 

Si bien es cierto que el trabajo tienes que hacerlo tú contigo mismo/misma y que nadie va a salvarte ni a arrancarte ese dolor del pecho magicamente, no tienes porque hacerlo tú solo. Un punto de vista ajeno, sobre todo si es profesional, puede impedir que alimentes al monstro del que te hablaba en el paso 1. No pasa nada por aceptar que no somos tan fuertes. Recurre a amigos, vecinos, psicólogos, familia, animales. Lo que sea para que este trámite de divorciarse sin dolor o con dolor o con menos dolor, te sea más amable.

 

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Se ponía agresivo pero pensé que teníamos que adaptarnos

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A raíz del post anterior en el que hablábamos de la manipulación en el contexto de pareja una de nuestras lectoras quiso darnos su testimonio de manipulación y maltrato para que la publicásemos en nuestro blog. Nos parece que nada de lo que nosotras escribamos va a reflejar mejor la realidad como un testimonio en primera persona. Ante todo agradecer a esta persona, la cual mantendremos en el anonimato por su seguridad, por la confianza depositada y por querer ayudar a otras mujeres en esta situación a ver que hay luz al final del túnel. 

 

Los inicios del maltrato, la adaptación a lo inaceptable.

 

“Llevo once años casada. Desde muy pronto mi marido sacó un pronto un tanto agresivo, pero pensé que teníamos que adaptarnos el uno al otro…al fin y al cabo yo también tenía carácter. Al año de estar casados nos mudamos a a un país extranjero, allí me pegó por primera vez. Yo estaba dispuesta a coger mi maleta y volverme a España, pero me pidió perdón, y me dijo que no volvería a pasar. Por supuesto, lo creí y aunque siempre tuvo un carácter un poco “tremendo”, fui lidiando la situación y lo achaqué al cambio de país, de circunstancias etc.

 

A los tres años de casados me quedé embarazada, y aunque habían habido gritos (que llegué a normalizar) e imposiciones, en ese momento pensé que el embarazo cambiaría mucho las cosas y  que todo iría mejor.

 

Comenzó a gritar cada vez más, y en uno de sus arranques partió un portátil por la mitad. Ahí ya ví que ahora la rueda comenzaba a ir en el sentido de que se enfadaba, gritaba y tiraba y rompía cosas.

 

La caída al pozo oscuro y sin final.

 

Los años fueron pasando entre gritos, acusaciones de no ser una buena esposa, ni una buena madre y sentirme cada vez peor conmigo misma, más inútil y a intentar lidiar las situaciones para que sus enfados no llegasen a el lanzamiento de cosas y he llegado a pedir perdón hasta por cosas que no he hecho sólo para que se calmase.

 

Siempre que se enfada la culpa es mía; porque hablo muy alto, porque no le hablo con el respeto que merece, porque no valoro que él trae el dinero a casa y él se desloma por  nosotras, porque no estoy sonriendo, porque no hablo… por cualquier cosa que a él no le parezca correcta.

 

La de gritos, amenazas de matarme, de pegarme una paliza, y la rotura de cosas que he aguantado hasta que le dije que pidiese ayuda a un psicólogo. Le busqué yo el centro y fue… pero claro, si no eres sincero con el psicólogo y le cuentas tu película sólo como a ti te parece, y no cuentas la verdad, entonces no sirve de nada, porque el psicólogo te dirá que eres una persona de lo más normal y que todo el mundo se enfada de vez en cuando.

 

Yo con el transcurrir del tiempo me fui sumiendo en una depresión y estuve a punto de suicidarme dos veces. Me sentía pequeña e inútil. ¿A dónde iba a ir con mi edad? (Voy a cumplir 48 años). Quién iba a querer estar conmigo con “lo mala persona que soy” y todas esas cosas que nos hunden moralmente cuando estás en una situación abusiva.

 

La luz que asoma cuando desde el fondo del pozo, miras hacia arriba

 

Cuando estuve a punto de suicidarme pedí ayuda. Lo primero que me dijo él es que a ver qué contaba, que fuese con cuidado porque en el país en el que vivíamos (Europeo por cierto) quitan la custodia de tus hijos (y todos tus derechos sobre el niño) a la primera de cambio, y porque las cosas de casa se resuelven en casa. Eso me tenía traumatizada y yo no acababa de contarle a la psicóloga todo lo que pasaba…. Hasta que al final no pude más, y tuve que soltarlo todo porque me ahogaba. La psicóloga en ningún momento quiso imponerme su criterio, y de hecho, hizo algo que no debería haber hecho y que es el haber puesto en conocimiento de la policía todo lo que pasaba…. aunque yo pedí que no lo hiciese.

 

Me costó mucho decidirme por el divorcio. Porque ¿A dónde iba a ir? Me iba a quedar en la calle, en un país extranjero, con un idioma que no domino, sin trabajo, etc, además, él me había amenazado con quitarme a la niña y que no la vería.Pero poco a poco, con la ayuda de la psicóloga, he ido recuperando mi autoestima. Me puso en contacto con una asociación de mujeres que me está ayudando: me han puesto en lista de espera para entrar en una casa de mujeres (no he entrado de urgencia porque no me pega habitualmente y yo no he denunciado a la policía)…. Y he decidido que no quería vivir en un entorno violento nunca más.

 

Desde que sabe que la psicóloga está al corriente de todo y que además está la asociación de mujeres, está jugando la estrategia de “portarse bien”.Ser comprensivo, intentar no gritar, etc.

 

Primero utilizó la técnica de la amenaza: te vas a quedar en la calle, de qué vas a vivir, etc…. Luego vino la fase de: eres una egoísta que va a destrozar la vida de una niña que no tiene la culpa de nada, porque no tienes ninguna razón para pedir el divorcio…. Sólo quieres vivir la vida loca sin pensar en los demás…. Luego vino la fase de: esto me va a costar mucho dinero, y me van a quitar ayudas y tu hija no va a tener las cosas que tiene ahora. Como eso tampoco ha funcionado, ahora está en la fase de buen rollito, comprensivo y dice que acepta mi decisión, pero cada día intentando que cambie de parecer y diciéndome que pondrá una excusa a sus padres para que yo quede “como la buena” delante de ellos.

 

A todo esto también ha manipulado siempre a la niña para que quiera estar siempre con él, y mi hija es totalmente diferente conmigo cuando estamos los tres, y cuando estamos las dos solas. Cuando estamos todos juntos mi hija casi ni me habla, ni se dirige a mí…. cuando estamos ella y yo solas cambia totalmente.

 

Los pasos hacia la libertad

 

Esta es un poco mi historia. Ahora estoy intentando ser fuerte para no doblarme porque sé que él no va a cambiar. Lo he intentado todo, pero la última vez que me pegó me quedé en tal estado de shock emocional que algo se rompió definitivamente y aunque lo he intentado por mi hija, no ha sido posible repararlo…. Y ahora estoy en un punto que tampoco quiero.

 

Necesito ser libre, vivir tranquila sin que me salte el corazón en el pecho cada vez que oigo las llaves en la puerta.

 

….

 

 

Esperamos que este testimonio pueda ayudaros a tomar una decisión, si necesitas ayuda, contactar con un abogado, psicólogo o con la persona de la historia  puedes hacerlo en el siguiente formulario . También puedes simplemente dejarnos tu testimonio para que lo compartamos en nuestras redes de forma anónima. Desde aquí os mandamos un abrazo muy fuerte y de hermandad.

 

Y ya no tenía miedo.

La valiente vencía al cobarde.

La maltratada vencía al maltratador

 

 

Photo by Christopher Campbell on Unsplash

¿Tu pareja te convence o te manipula? Las 5 diferencias.

convencer-manipularA menudo, los despachos de abogados nos encontramos con personas que acuden a nosotras para tramitar su divorcio o custodia de hijos, y para nuestra sorpresa, aquella persona que ayer estaba plenamente convencida de que no era feliz en su matrimonio, al día siguiente nos cuenta que han arreglado las cosas con su pareja.

¿Cómo saber si detrás de esa reconciliación no existe una manipulación por parte de la pareja?

Existen dos formas de convencer a tu pareja de algo: una es a través de la persuasión y otra a través de la manipulación. La diferencia puede parecer sutil, pero la realidad es que no lo es. Puedes reconciliarte con alguien que te convenza de que lo vuestro es solucionable. (De hecho yo siempre apostaré por las reconciliaciones hechas desde el corazón), pero no puedes reconciliarte con alguien que te manipula.

Desde Castro In Law queremos darte una serie de pautas para diferenciar si te están convenciendo de continuar con tu relación de una manera honesta o no.

Tanto la persuasión como la manipulación tienen en común la voluntad de querer convencer a alguien de algo, pero la diferencia está en la intención, es decir, desde el lugar del que esto nace y a quién beneficia. Veamos,

 

2. La persuasión se basa en hechos reales y positivos, no en medias verdades.

 

Cuando uno trata de convencer a una persona a través de la persuasión, esa persona intenta convencerte con hechos reales y positivos. Esa persona se centra en las cosas positivas que os habéis aportado mutuamente o las razones por las que continuar. Ya sea por lo bien que os lleváis, por el buen equipo que formáis o por todo lo que quiere seguir construyendo contigo. Esa persona trata de convencerte de que aquello por lo que estáis pasando es solo una crisis señalando cosas reales. Sin embargo en la manipulación hay mentiras, medias verdades, promesas de cambio, y sobre todo acusaciones, señalando aquello que tú hiciste mal y por lo que, por supuesto deberías sentirte culpable.

 

2. La persuasión intenta ayudarte, la manipulación no

 

En la persuasión tu pareja trata de convencerte de que la reconciliación puede haceros bien a ambos, no solamente a él. Tu pareja no está solo ayudándose a sí misma sino también a ti.

Tanto en la manipulación como en la persuasión se quiere lo mismo (la reconciliación) pero en la persuasión se benefician dos.  En la persuasión, tu pareja cree de verdad que aquello de lo que intenta convencerte, te puede hacer bien.

 

3.  En la persuasión respetan tu criterio, en la manipulación intentan cambiarlo a toda costa.

 

Respetar tu criterio supone respetarte a ti como persona. Tu pareja te muestra por qué puede ser bueno intentarlo de nuevo pero ante todo tu pareja te deja decidir, respeta tu criterio y sobre todo te respeta a ti, (aunque en su fuero interno piense que estás cometiendo un error y le duela). En la manipulación no existe tal respeto, tu pareja va a intentar por todos los medios controlar la situación y controlarte a ti para conseguir lo que él quiere a cualquier precio, no importa lo que tú desees.

Hay otras formas de falta de respeto que me parecen interesantes de señalar en este punto, que aunque no las considero manipulación, (al menos no de forma consciente pero ese es otro debate) sí denotan una falta de igualdad dentro de la relación: Las actitudes paternalistas. En este tipo de actitudes existe una falta de respeto por los deseos de la otra persona,  ya que ésta se posiciona por encima considerando que ella SABE lo que es mejor para ti. Como si la pareja no tuviera criterio propio. Al posicionarse por encima no está pensando en ella. Aunque lo parezca.

 

4. En la manipulación existe un abuso de superioridad o de confianza.

 

En la manipulación la persona se sabe por encima de ti, y abusa de ello. Aquí entraría de nuevo el tema del paternalismo, que es una forma, quizás inconsciente, de superioridad. Ya que una persona que cree saber lo que es mejor para ti está actuando desde la superioridad. También puede ser que la persona aproveche la confianza y el amor que tienes depositada en ella para convencerte.  Por poner un ejemplo: “Como sé que está loca/loco por mis huesos, puedo convencerla de lo que quiera”  ¿Os suena?

 

5. En la persuasión el proceso es transparente, en la manipulación existen motivos ocultos.

 

En la persuasión, el procedimiento es transparente, en la manipulación hay motivos ocultos. Si tu pareja te está convenciendo a través de técnicas lícitas como la persuasión, tendrás claro en todo momento lo que está intentando hacer, esto es, convencerte.

Cuando una persona te está intentando convencer desde la manipulación y para su propio beneficio sus intenciones no son del todo claras y tú sientes dentro tuya un sentimiento de contradicción difícil de expresar con palabras.

 

En definitiva,

 

Si tu pareja te manipula, deberías salir de ese matrimonio lo más rápido posible. Porque quien manipula ni te quiere ni te respeta. Solo espera obtener tus cuidados y tu amor para así n0 sentir el inmenso vacío que hay en su interior. Y tú, por mucho que lo intentes y por mucho que creas que a través de tu amor, atención, cariño, mimos y cuidados vas a llenar ese vacío existencial, no vas a conseguir cambiar a esa persona. Lo único que va a suceder es que te vas a desgastar en ese proceso perdiendo años preciosos e irrecuperables de tu vida, porque no, no existe amor suficiente en el mundo para llenar el vacío de una persona que manipula a la persona que dice querer. No es que no te quiera querer, es que no puede porque no es capaz de producir amor por sí mismo. Por eso te manipula y hace todo lo posible para obtenerlo de ti. Y sí, sé que quieres a esa persona y te compadeces de ella, pero ¿Y tú? ¿Tú para cuando?.

 

Si tu pareja de verdad TE AMA intentará persuadirte, pero nunca, nunca, nunca manipularte.

Toda persona es digna de ser amada. No lo olvides.

 

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Nelson Mandela, un abogado por la libertad

Nelson Mandela, referente en la lucha antirracista y anticolonialista de Sudáfrica, era como yo, abogado. Aunque creía más en la lucha por la igualdad fuera de los tribunales.

Vivir en un genocidio te llena de odio por tu agresor. La impotencia que genera estar en el bando oprimido es tan enorme que se nos hace imposible siquiera imaginarla, pero sí podemos empatizar con los oprimidos y posicionarnos a su favor.  Mandela, afirmaba que era necesario posicionarse. Porque al no hacerlo, te estás posicionando en el lado del opresor. Al mismo tiempo, y aunque resulte contradictorio, Mandela aprendió a comprender a su agresor. (Le costó 23 años encarcelado para hacerlo). Y esto es lo verdaderamente revolucionario.

 

Comprender al opresor no es justificarle, no es pasarle la mano, no es decirle “pobrecito tú”, comprenderle no significa apoyarle. Es simplemente saber que esa persona es víctima de su propio miedo, de su odio, de su intolerancia.

 

Cuando el oprimido se defiende. Está luchando por su libertad, pero también por la del otro.

 

Me ha costado muchos años entender por qué he elegido esta profesión. Siempre ha sido vocacional y siempre he tenido  ese “hambre” de justicia, pero realmente podría haber elegido cualquier profesión relacionada, fiscal. Juez… cualquier cosa… más adelante intuí que lo que quería hacer era defender a quien no podía hacerlo por sí mismo.

Sin embargo, he tenido que pasar por procesos emocionales y vivencias personales bastante complejas para entender lo que supone realmente defenderse:

 

Defenderse es poner LIMITES.

Poniendo límites no solo te estás defendiendo, sino que te estás liberando de tus miedos obligando al mismo tiempo al otro a enfrentar a los suyos. Haciéndoos por tanto más libres mutuamente.

 

A veces, se pueden pactar estos límites mediante una negociación, otras veces es necesaria una mediación, y otras -por desgracia- no podemos esperar que todo el mundo renuncie voluntariamente a abusar y se enfrente a sus miedos más profundos. En estos casos la solución pasa por interponer una demanda. A veces, demasiadas veces, el límite lo tiene que poner el estado a través de la ley y su cumplimiento. (O al menos debería hacerlo, pero ese es otro debate).

Yo soy abogada, pero la verdad es que yo no defiendo a nadie. Yo ayudo a las personas con mis herramientas a defenderse por sí mismas.

 

Defiéndete, comprende, perdona y ama. (Y ensancha el alma)

 

Si quieres saber más sobre mi y sobre mi equipo, visita la sección Quienes somos de Castro In law

No basta con un techo, necesitas un hogar

Todo ser vivo resulta impensable sin su relación con algún lugar. Por eso no necesitas un techo. Necesitas un hogar.

 

Cuenta el economista Enrique Iglesias (no el cantante) que en una zona de Uruguay, donde la mayoría de la gente no tenía casa, de repente a alguien se le ocurrió poner números en las calles. De esta forma tenían una dirección que dar para que les escribieran.

 

A partir de entonces la gente empezó a limpiar delante de su número, a decorar el espacio, a poner plantas. Esto sucede porque no como seres humanos necesitamos una identificación con el sitio que habitamos.

 

Tenemos una necesidad básica de pertenencia.

 

Para identificarte con algún lugar, es necesario que no sea un alojamiento temporal, que no renuncies a tu vida para poder pagar el alquiler, y que no le tengas miedo a un casero impertinente. Porque una cosa es ajustarte y respetar la propiedad y “al otro”, (cosa necesaria para vivir en sociedad) y otra muy distinta no poder sentirte como en casa”.

 

Cuando las las normas vienen impuestas en su totalidad desde fuera no puedes ser tú mismo, y no puedes ser tú mismo en relación con un lugar.

 

Y cuando eso ocurre pierdes la paz.

 

No dejes nunca que esto ocurra. Si tienes que luchar, lucha. Si tienes que marcharte. Márchate. Pero márchate con todo lo que te corresponde por derecho y por dignidad. Tener un hogar supone pasar de la supervivencia a la vida. Por eso creo ante todo y a través de la profesión en defender este derecho, el derecho a una vivienda digna.

 

Si tienes algún problema legal relacionado con tu vivienda, ya sea alquilada o en propiedad,  podemos ayudarte, haz click en la sección  Abusos de vivienda de nuestra web y consúltanos. Si te van a desahuciar y no tienes dónde ir, no olvides acudir a la Plataforma de afectados por la hipoteca. o al Sindicato de inquilinas.

5 razones por las que tu abogado debería ofrecerte un psicólogo

¿Sientes que un procedimiento judicial te está llevando a la locura? ¿Aunque hayas ganado el juicio te sigues sintiendo mal? Está claro que ganar la batalla legal no es suficiente ¿Quieres saber por qué? Aquí te ofrecemos 5 motivos por los que en Castro In Law creemos que en caso de que estés envuelto en un problema legal puede beneficiarte disponer de un psicólogo.

 

  1. Los conflictos siempre envuelven emociones

 

¿Qué hace un abogado? Desde mi punto de vista, éste trata de resolver conflictos que las partes no han sabido resolver por sí mismas. Claro que ésa es mi visión, si le preguntas a otro abogado te puede responder cosas como “defender los intereses de mi cliente”. Creo que la diferencia de visión es abismal, pero hay una cosa que es innegable, tanto estos abogados como yo tratan con un conflicto. Y una cosa está clara: si existe conflicto es porque existe emoción.

Si no existieran las emociones yo no me alteraría ni sentiría impotencia si me estafan. Pero tampoco yo sería estafada si la otra persona no tuviera ninguna emoción que lo moviera hacerlo. En realidad, todo el mundo encuentra justificación mental y emocional para hacer lo que hace.

Ser abogado e ignorar esto es pretender ser un mercenario-robot de la legalidad y del derecho.

 

  1. La justicia no siempre se encuentra en los tribunales

 

Hay muchas razones por las que una persona acude a los tribunales, los motivos son bastante variopintos y van desde la venganza o el orgullo hasta la justicia.

El problema es que nuestra noción de justicia no tiene por qué coincidir con la noción de justicia de la ley o con lo reflejado en el derecho.

Tanto el derecho como las pruebas son interpretables, es por ello que existen unas personas encargadas de realizar este cometido: los jueces.

Y aquí es cuando  entra en juego la objetividad ¿Debe ser un juez objetivo? Sí, ¿Puede ser un Juez objetivo? No. Y esto no es ni bueno ni malo, esto simplemente es así.

El juez o la jueza de turno -por suerte para ti-, no es un robot y por mucho que intente aplicar sobriamente la ley e intente hacer las interpretaciones más objetivas posibles, muchas veces no lo conseguirá. Eso sí, lo hará lo mejor que sabe y puede con los conocimientos y medios que tiene a su alcance.

No pretende esto ser una crítica voraz a los jueces, al contrario, lo que intento es reconocer su humanidad. Los humanos somos seres racionales, pero también emocionales y falibles.

 

Permite a los jueces que sean tan humanos como tú.

 

A veces conseguiremos la ansiada justicia en el derecho. Sin embargo es importante saber que existen otras vías para conseguir justicia que no pasan necesariamente por los tribunales, tales como la negociación, la mediación o los arbitrajes en equidad.

 

  1. Ganar un juicio no te proporciona automáticamente paz

 

Puede que sí y puede que no, para algunos ganar un juicio supone automáticamente la redención de todo sentimiento negativo y la persona descansa y duerme a pierna suelta, sin embargo la mayoría de las veces, como bien apunta nuestro psicólogo colaborador Rubén, de Vive de Verdad en esta entrada, aunque la sentencia sea estimatoria, existe una parte dentro de la persona que no resulta igual de compensada, llegando incluso a sentir una especie de vacío emocional.

De los cinco motivos que aquí enumero considero que este quizás sea el más potente a la hora de argumentar el porqué de la necesidad de proporcionar un psicólogo que acompañe a la persona en ciertos procedimientos judiciales.

 

  1. Si no aprendes la lección, repetirás el mismo conflicto cíclicamente durante toda tu vida

 

Estoy plenamente convencida de que cada situación que se nos presenta en la vida trae consigo una lección, porque la vida no pasa, tú pasas por la vida. ¿Esto quiere decir que todo lo que te ocurra es culpa tuya? No. Para empezar no me gusta la palabra culpa, prefiero emplear responsabilidad, y para continuar, no, no eres el responsable de tu dolor.

A veces hacemos daño y otras veces son los demás los que nos lo hacen a nosotros. Cuando somos nosotros los que sufrimos a menudo nos preguntamos cómo es que nos hemos visto envueltos en esa situación. Esto es porque siempre hay una parte de responsabilidad y una lección que aprender sobre nosotros mismos, y sobre los pensamientos o creencias que nos han llevado a tomar ciertas decisiones.

Te pongo un ejemplo, por mucho que una sentencia aparte a un maltratador de una mujer maltratada, es más que probable que a la víctima se le repita esta situación en el futuro. Aunque sea la mujer la “ganadora” del juicio, no se sentirá compensada a nivel emocional, ya que para ello no le bastará con ganar un  procedimiento jurídico, sino que también le hará falta un proceso que le haga empoderarse y estar preparada ante otros futuros posibles maltratadores que se crucen en su camino.

 

  1. A veces los abogados no desean que tomes tus propias decisiones

 

Comienzo la frase con “a veces” porque no quiero ofender a ninguno de mis compañeros, ya que existe gente muy profesional y humana en esta profesión, pero me veo en la obligación de tener que mencionar este punto.

Por desgracia he tenido la ocasión de ver demasiadas veces cómo un abogado no le proporciona información a su cliente, o directamente le manipula para que éste no tome ciertas decisiones que le perjudican como abogado. Por ejemplo, desaconsejar una mediación cuando le es más lucrativa la vía judicial o a la inversa.

Un abogado debe aconsejar a su cliente aquello que es mejor para él a nivel jurídico, está claro, pero siempre pensando en el cliente.

Es más, hay veces que los clientes se empeñan en tomar decisiones que nosotros creemos que no son las adecuadas. Aquí en muchas ocasiones nos cabreamos y entra en acción nuestro ego jurista cabreado, que nos hace pensar cosas como “el profesional soy yo y no él”, ahora tengo que cambiarlo todo otra vez” o “si le hago caso, luego se pierde y me como yo la bronca”.

Son pensamientos totalmente naturales, pero como abogados tenemos que aceptar que las personas tienen la capacidad de tomar sus propias decisiones, aun cuando no estemos de acuerdo. Los clientes no son niños y no debemos tratarles desde el paternalismo, ya que ser adulto supone hacerse responsable de lo que se decida, siempre que se les asesore correctamente.

 

En conclusión,

 

La realidad es que, por mucho que me apasione la psicología, estudie mediación o le ponga empatía y cariño a la persona que tengo delante, hay procedimientos judiciales que son especialmente duros y que acaban arrastrando a la persona emocionalmente hasta el punto de no poder dirigir su vida de una forma funcional, pudiendo llegar incluso a desarrollar patologías graves.

Para estas personas, yo valgo a nivel legal pero no a nivel psicológico; porque una cosa es ser autodidacta y otra cosa es tener competencias clínicas de las que dispone un psicólogo. Es por ello que para las personas que lo necesiten, Castro In Law cuenta con psicólogos profesionales como Laura Fernández, psicóloga afincada en Bélgica y Rubén Montreal de Vive de Verdadpsicólogo afincado en España.

Ambos, desde mi punto de vista, tienen un enfoque de la psicología muy pragmático, es decir, no sólo miran al pasado para analizar patrones de conductas, sino que son capaces de proporcionarte las herramientas necesarias para tomar las riendas de tu vida y mirar hacia tu futuro construyendo desde el momento presente.